La Pinacoteca de la UdeC inaugura muestra obras en homenaje a Violeta Parra

Se trata de Violeta y sus contemporáneas. Influencias y transferencias (1958-1967), en donde se exhibirán obras de 15 artistas visuales además de un trabajo de la propia artista.

 

file_20170615143950

En el marco de la conmemoración de los 100 años del natalicio de Violeta Parra a la Pinacoteca de la Universidad de Concepción llegó la muestra “Violeta y sus contemporáneas. Influencias y transferencias (1958-1967)”.En la actividad se exhibirán las obras de 15 artistas visuales más una obra de Violeta Parra. “Esta exposición es un verdadero imperdible. Ciudadanos y visitantes de Concepción tendrán el privilegio de poder acercarse a una muestra que recoge la creación de 15 artistas mujeres, contemporáneas a Violeta Parra, en el año que festejamos su natalicio. En ese sentido esta exhibición es un llamado a reflexionar al mismo tiempo en la figura de las mujeres creadoras de las décadas del 50 y 60, sus búsquedas y sus lenguajes, que constituyen al mismo tiempo parte de la historia del arte de nuestro país”, dijo el ministro de Cultura, Ernesto Ottone.Las artistas que exhiben en este espacio, además de Parra, son: Roser Bru, Alicia Bustamante, Inés Puyó, Juana Lecaros, Laura Rodig, Marta Villanueva, Adriana Asenjo, Dinora Doudtchitzky, Mireya Laneras, Ximena Cristi, Nilda Bontá, Silvia Araya, Ana Cortés, Maruja Pinedo y Ruby Alarcón, en obras que van desde 1958 hasta 1967, año de su fallecimiento.La muestra estará disponible hasta el 30 de julio. Además de esta exhibición, también hoy se inauguró Paisaje que sucede que tiene las obras de Víctor Ramírez.

Aprende a conocerte con la ventana de Johari

 Un día alguien te hace un comentario de ti y piensas: “No tienes ni idea de quién soy”. Puede que tengas razón… o puede que no.

La Ventana de Johari es una herramienta de psicología cognitiva creada por los psicólogos Joseph Luft y Harry Ingham1 —las primeras letras de cuyos nombre conforman la palabra Johari— para ilustrar los procesos de interacción humana. Este modelo se utiliza generalmente en grupos de autoayuda y en ejercicios corporativos de dinámica de grupo a modo de heurística.

Este modelo de análisis ilustra el proceso de comunicación y analiza la dinámica de las relaciones personales. Intenta explicar el flujo de información desde dos puntos de vista, la exposición y la realimentación, lo cual ilustra la existencia de dos fuentes: los «otros», y el «yo».

La teoría se articula mediante el concepto de espacio interpersonal, que está dividido en cuatro áreas —cuadrantes—, definidas por la información que se transmite.

Ventana de Johari1 Yo conozco Yo desconozco
Los demás conocen Área libre Área ciega
Los demás desconocen Área oculta Área desconocida

Estos cuadrantes están permanentemente interactuando entre sí, por lo que, si se produce un cambio en un cuadrante, este afectará a todos los demás.

Charles Handy llama a este concepto la «casa de cuatro habitaciones de Johari».La primera habitación (área libre) es la parte de nosotros mismos que los demás también ven. La número dos (área ciega) lo que los otros perciben pero nosotros no. La tercera (área oculta) es el espacio personal privado y la última habitación (área desconocida) es la parte más misteriosa del subconsciente o del inconsciente que ni el sujeto ni su entorno logran percibir.

Según la teoría, la persona en la que predomina el cuadrante libre o «abierto» funciona de manera más armónica y sana, pues se muestra tal cual es, se conoce a sí misma y no vive con miedo a que los demás la conozcan.

ventanajohari_11

La realidad es que todos tenemos áreas de nosotros que el resto desconoce, pero también ocurre al contrario. Los demás coinciden en algo de nuestra forma de ser y, sin embargo, no somos conscientes de ello. Por ejemplo, creemos que trabajamos muy bien en equipo y el resto de compañeros esperan más de nosotros. O pensamos que se nos da mal hablar en público porque nos ponemos muy nerviosos y nuestros colegas opinan que nos desenvolvemos a las mil maravillas. Pues bien, las diferentes percepciones suele ser un foco de problemas en las relaciones personales y profesionales, por eso, si mejorásemos en nuestro autoconocimiento, tendríamos mayor capacidad para reducir posibles conflictos con los que nos rodean. Para conseguirlo, dos profesores universitarios, Joseph Luft y Harry Ingham, diseñaron una herramienta que la bautizaron como la ventana de Johari, en honor a sus apellidos (que no a un lugar en la tierra con este nombre, como alguna ha escrito). Consta de dos ejes: el horizontal recoge lo que sé o lo que desconozco de mí mismo. Y en el vertical lo que los otros saben o desconocen de mí. De este modo, se crean los siguientes cuadrantes:

  • Área pública o “sé que lo sabes”: aquí se sitúan las experiencias y los datos que conoces tanto tú como las personas que te rodean. Son las zonas comunes. Por ejemplo, agradable, le gusta hacer bromas, analítico, reflexivo… o lo que sea, que tú también estés de acuerdo.
  • Área ciega o “no sé que lo sabes”: se refiere a la percepción que tienen los demás de ti mismo y de la que no siempre eres consciente, como la manera de hablar, de actuar o de interaccionar con el resto. De algún modo, es lo que se dice a la espalda sin que sea negativo necesariamente. Por ejemplo, las bromas que gasta no hacen demasiada gracia, aporta más al equipo de lo que él cree…
  • Área oculta o “sé que no lo sabes”: como indica la palabra es aquella parte de ti mismo que solo tú conoces y que no muestras en público por miedo a la reacción de terceros o a sus repercusiones. Puede ser una timidez que no se note y que se compensa con las bromas o una prepotencia que se intenta disimular con dosis de aparente humildad.
  • Área desconocida o “no sé y no lo sabes”: es el área que representa aquello de lo que ni tú ni tu entorno sois conscientes de ello. Se refiere a rasgos que desconoces hasta ese momento y que podrían ser un potencial por descubrir. Por ejemplo, una actitud valiente que de repente surge y que nunca antes se hubiera imaginado; o un deseo de alcanzar una posición jerárquica que ni la persona era consciente.

Pues bien, si deseas rellenar tu ventana de Johari necesitas algo crucial: feedback (y siento el anglicismo) de quienes te rodean tanto en el plano profesional como en el personal. Es importante escuchar y preguntar sobre qué opinan las personas de uno mismo. Lógicamente, cuando se hace el ejercicio, se requiere sinceridad y aguantar el tirón, ya que es difícil solicitar opiniones si se reacciona de manera poco amable. Cuanta más información se recoja, mejor. Después, se coloca en las distintas áreas y se valora cuál es la que más peso tiene (la desconocida es bastante difícil de acceder y esa solo surge a través de un proceso de reflexión profundo). Y lo más importante, cuanto más grande sea el área pública, más confianza, más autoconocimiento y mayor comunicación abierta existe. Por ello, si lo que deseamos es tener mejores relaciones personales en el trabajo o en nuestra vida privada, vale la pena reflexionar sobre si lo que mostramos es coherente con lo que los otros ven de nosotros mismos y hasta qué punto tenemos secretos ocultos que juegan o no a nuestro favor.

Adam West, el primer Batman de la televisión

1497112201_690473_1497113154_noticiarelacionadaprincipal_normal_recorte1

El actor ha fallecido a los 88 años a causa de una leucemia

Sí: Keaton, Kilmer, Clooney, Bale, Affleck… pero para la cultura pop Batman siempre tendrá el rostro del tercer actor que le interpretó, Adam West, el primero que dio vida al gran vengador en la televisión. West, ese Batman tan querido, falleció el viernes en Los Ángeles a los 88 años a causa de una leucemia, ha informado su familia. Entre 1966, en concreto el 12 de enero, y 1968, West (Seattle, 1928) interpretó al hombre murciélago y el personaje marcó para bien y par mal toda su carrera.

El éxito de su Batman se debe a cómo sus creadores exprimieron la cultura pop, mostrando en pantalla onomatopeyas dibujadas como en los tebeos cuando había peleas, a los trajes coloridos, al ambiente kitsch con cierta sorna (muy alejado al tenebrismo que rodea a este personaje desde los años ochenta) y a actores de clase que dieron vida a otros personajes, entre ellos Burt Ward como Robin, Cesar Romero como Joker, Burgess Meredith como Pingüino o Julie Newmar, que encarnó a Catwoman en solo 13 entregas, pero dejando una enorme huella. La serie se canceló tras 120 episodios por culpa de los altísimos costes de producción.a mal toda su carrera.

 

Un experimento cuántico para averiguar de qué está hecha la conciencia humana

JOSÉ MANUEL NIEVES @josemnieves

Se trata de incorporar la conciencia humana a los instrumentos de medición de partículas subatómicas que usan los científicos.

27835116-dibujo-doodle-del-ngel-y-el-diablo-los-combates-en-la-pared-de-ladrillo-blanco-concepto-de-concienci

¿Qué es la Conciencia humana? ¿Se trata de algo físico y medible o es totalmente inmaterial y fuera de los dominios de la Física? Para responder a esas preguntas, Lucien Hardy, físico del Instituto Perimeter, en Canadá, ha propuesto modificar sutilmente un experimento bien conocido en los laboratorios de física cuántica de todo el mundo para demostrar dónde están los límites, si es que existen, entre mente y materia.

En concreto, Hardy propone incorporar la conciencia humana a los instrumentos de medición de partículas subatómicas que usan los científicos, y comprobar si los resultados de las mediciones se alteran de algún modo con respecto a los que se obtienen normalmente. Si así fuera, y los experimentos mostraran cualquier desviación, por pequeña que sea, de lo que predicen las leyes cuánticas, estaríamos entonces ante la primera prueba de laboratorio que demuestre que nuestra mente es, potencialmente, inmaterial y ajena a la física conocida.

Durante las dos últimas décadas, una serie de experimentos conocidos comoTest de Bell, han sido profusamente utilizados para confirmar las más extrañas propiedades de las partículas subatómicas, entre ellas el entrelazamiento cuántico, esa “acción fantasmagórica a distancia” que tanto incomodaba a Einstein. Ahora, Hardy propone llevar a cabo los test de Bell, pero acoplando a los instrumentos algo completamente nuevo: nuestra conciencia.

Con su célebre frase, Einstein se refería a la increíble propiedad según la cual, si dos partículas están entrelazadas, cualquier cosa que le suceda a una de ellas será inmediatamente “conocido” por la otra, incluso si ambas están a muchos años luz de distancia. Es decir, que de alguna manera que no comprendemos ambas partículas se comunican instantáneamente y sin importar la distancia que haya entre ellas.

Pero para que eso sea así, cualquier señal que atraviese el espacio entre las dos partículas tendría que moverse más deprisa que la luz, lo cual no es posible en nuestro Universo. Para Einstein, esta contradicción implicaba que la teoría cuántica no estaba completa, y que debía de existir algo más, a nivel muy profundo, que permitiera explicar este comportamiento de las partículas sin tener que recurrir a influencias “fantasmagóricas” e instantáneas. Desde entonces, un buen número de físicos ha estado intentando, aún si éxito, encontrar esa teoría fundamental que falta.

Así funciona el test de Bell

A mediados de la pasada década de los sesenta, el físico Jonh Bell ideó la forma de comprobar si las partículas subatómicas realmente se influyen entre sí sin importar la distancia. Para ello, diseñó un experimento en el que se creaba una pareja de partículas entrelazadas y se las enviaba en direcciones opuestas, a las ubicaciones A y B. Por supuesto, tanto en A como en B había detectores para medir el spin (la rotación) de las partículas.

El ajuste del dispositivo (por ejemplo elegir si se medirá el giro de la partícula en la dirección de +45 o -45 grados), se hizo utilizando generadores de números aleatorios, de forma que era imposible para el punto A conocer el ajuste del punto B (y viceversa) en el momento de la medición.

Una vez todo listo, el paso siguiente de un test de Bell es realizar mediciones en muchos pares de partículas entrelazados. Si la Física Cuántica es correcta y existe, de hecho, la famosa “acción fantasmagórica a distancia”, entonces en los resultados de las mediciones habrá una mayor correlación que si Einstein estuviera en lo cierto. Y resulta que todos los experimentos hechos hasta ahora han apoyado, sin duda, a la Física Cuántica.

Algunos físicos, sin embargo, han argumentado que incluso los generadores de números aleatorios podrían no serlo tanto, y estar gobernados en realidad por algún tipo de física subyacente que aún no comprendemos. Y que ese “superdeterminismo” podría explicar la elevada correlación observada en los experimentos, sin necesidad de recurrir a la extraña acción a distancia.

El papel de la conciencia

Y llegamos así a Lucien Hardy y a su extraordinaria propuesta. Lo que Hardy sugiere, en efecto, es que es posible controlar las mediciones de A y B con algo que, en potencia, podría no pertenecer al mundo material: la mente humana.

Para poner a prueba su idea, Hardy propone un experimento en el que A y B se establecen a 100 km. de distancia. En cada extremo, un centenar de seres humanos están conectados a los medidores por medio de cascos de electroencefalografía (EEG) capaces de leer su actividad cerebral. Las señales generadas de esta forma serían, precisamente, las utilizadas para cambiar los ajustes de los dispositivos de medición en las dos ubicaciones.

La idea es llevar a cabo un número muy grande de mediciones en A y B y extraer la pequeña fracción en la que las señales de los electroencefalogramas causaron cambios en los ajustes en A y B después de que las partículas partieran de su posición original, pero antes de que llegaran a su destino y fueran medidas.

Si la cantidad de correlación en estas mediciones no coincidiera con las pruebas de Bell estandar, estaríamos ante una flagrante violación de la teoría cuántica, y significaría además que las mediciones en A y B estarían siendo controladas por procesos que no pertenecen al ámbito de la física.

“Aunque solo viéramos una única violación de la teoría cuántica -asegura Hardy- cuando usemos un sistema que podría considerarse como consciente, humano o animal, sería ciertamente emocionante. No puedo imaginar un resultado experimental más sorprendente en física que ese”.

En efecto, llegar a esa conclusión significaría que los físicos empezarían a debatir sobre la existencia misma del libre albedrío y su alcance real. Porque aunque la Física gobierne el mundo material, si resultara que la mente humana no está hecha de esa misma materia, entonces podríamos ir “más allá” de los límites de la física.

La mayor parte de los físicos no dudaría en afirmar que lo más probable es que al llevar a cabo este experimento no suceda nada especial, que las leyes de la Física Cuántica se seguirán cumpliendo y que la conciencia humana está hecha de lo mismo que todo lo demás. Sin embargo, opina Hardy, si alguien se anima a llevar a cabo el experimento y obtiene un resultado inesperado, entonces el premio sería enorme. “Sería la primera vez que, como científicos, ponemos nuestras manos en el problema de la naturaleza de la conciencia”.

Arco de la UdeC: ícono de Concepción

El Arco de la Universidad de Concepción refleja toda una escuela relativa a los edificios públicos en el país del norte, que influyó la formación de Buddemberg en la década del ’30.
Inteligencia y conocimiento

Arco_de_Medicina_UdeC

El inicio del eje nororiente-surponiente de la Universidad de Concepción es el que marca esta construcción de la década de 1940 y que se ha transformado en el acceso principal de la casa de estudios. El Arco de la Universidad, combinando la modernidad con la monumentalidad neoclásica, confirma su papel de ícono de la ciudad y su atractiva resolución volumétrica y continúa atrayendo las miradas de visitantes y habitantes tradicionales de esta ciudad universitaria.
En la arquitectura chilena, la columnata aparece en forma reiterada, algo que no está ausente en Concepción. Una de las más destacadas y paradigmáticas columnatas del país es la que corresponde al edificio del Arco de la Universidad de Concepción (antiguamente llamado Arco de Medicina) que en 2007 fue restaurado en su fachada y en la estructura.
A juicio del jefe de la Unidad de Proyectos de la UdeC, el arquitecto Pedro Tagle, lo más sobresaliente de esta construcción es el buen tratamiento del arco, su ritmo, proporción y distanciamiento. La columnata le confiere así profundidad a la fachada, que se ha transformado en acceso principal del campus universitario e ícono de la ciudad.
Este edificio fue proyectado por la arquitecto valdiviana Gabriela González De Groote y el penquista Edmundo Buddemberg, quienes resultaron ganadores del concurso nacional de arquitectura al que convocó la rectoría de Enrique Molina Garmendia el año 1946.
El llamado correspondía a la idea de desarrollar el proyecto para un edificio que albergara a la facultad de Medicina, iniciativa trascendente no sólo en el aspecto académico o en lo significativo de sus dimensiones, sino porque conforme al Plan Regulador del campus, elaborado por el urbanista austríaco Karl Brünner, este edificio debía constituirse en la cara de la Universidad, ocupando un emplazamiento estratégico en el encuentro de la Avenida Roosevelt y la calle Janequeo, conformando una puerta simbólica para el recinto.
La propuesta de Buddemberg y González destacó desde un principio por lo claro de su planteamiento funcional, así como por sus méritos arquitectónicos y plásticos; estos último probablemente debido a la influencia del arquitecto penquista, hombre de gran sensibilidad artística y formado en Estados Unidos.
Según Tagle, el Arco de la Universidad de Concepción refleja toda una escuela relativa a los edificios públicos en el país del norte, que influyó la formación de Buddemberg en la década del ’30.
Inteligencia y conocimiento
El edificio está constituido por volúmenes funcionalmente independientes que tienen sus propios accesos por el interior del campus, pero que se articulan con un tercer volumen en forma de puente, que no sólo define la puerta, sino que acoge el mural en sobrerrelieve realizado por el escultor argentino Mario Ormezzano.
En su libro El campus de la Universidad de Concepción: su desarrollo urbanístico y arquitectónico, el arquitecto Jaime García Molina señala que la columna que tanto caracteriza al edificio alude a un recurso formal presente en una serie de grandes edificios construidos en la Italia de los años ’30, el que fue muy utilizado por la arquitectura de los años ’40 y ’50.
En verdad se trata de un magnífico edificio, muy bien resuelto volumétrica y plásticamente y en el que las palmeras que se ubican a cada lado de la puerta resultan, con los jardines, un adecuado complemento de su expresión.
Asimismo, simbolizando de manera alegórica la inteligencia, el conocimiento y el pensamiento creador, el mural en relieve fue realizado por Mario Francisco Ormezzano entre 1945 y 1950. El motivo escultórico del friso muestra la tradición de la época de 1930 en Europa y en él, hombres y mujeres con símbolos de las distintas áreas del saber (entre ellas Atenea), se acercan hacia la meta del conocimiento que, en el respaldo de su sillón, exhibe el escudo de la Universidad de Concepción.

Presencia de América Latina Del pintor mexicano Jorge González Camarena

Mural

Realizado con la colaboración de los muralistas mexicanos Salvador Almaraz, Manuel Guillén, Javier Arévalo  y los chilenos Albino Echeverría y Eugenio Brito en 1965.

Asistir a la Casa del Arte a observar este mural permite al público conocer en síntesis y a través de imágenes cargadas de colorido y monumentalidad, la génesis del continente latinoamericano desde una perspectiva que exalta los valores culturales, sociales y de unión de los países de nuestra América.

Mural_panoramico

El mural de la Casa del Arte de la Universidad de Concepción es obra del artista mexicano Jorge González Camarena (Guadalajara 1908 – México D.F. 1984) con la colaboración de Salvador Almaraz, Manuel Guillén, Javier Arévalo, también mexicanos y los chilenos Albino Echeverría y Eugenio Brito.

El trabajo en el muro, de 250 mts.2 (sin incluir la escalera), se inicia en noviembre de 1964 y finaliza en abril de 1965. En este gran paño de piedra y acrílico se encuentra descrita, en espléndida armonía de colores y formas, la unidad genética y el destino de los países del continente iberoamericano.

El relato plasmado en el mural es una invitación a reconstruir nuestra historia común pero no desde el relato de la historia pasada, concluida y cada cierto tiempo revisitada desde la lógica ortodoxa. Presencia de América Latina es una obra que reivindica la vida, lo continuo y lo abierto, en que sus espectadores pueden ejercitar una lectura cómplice, original y libre.

El desarrollo del mural, el “relato pictórico”, se inicia en el paño derecho y en él se encuentra representado el pasado, el mundo pre-hispánico de América Latina. Esta idea es acentuada por el símbolo rojo de Zontemoc (sol que cae) en la parte superior del paño que refleja el ocaso de las culturas prehispánicas. En la parte de la escalera se desenvuelve la Serpiente Emplumada, el Quetzalcóatl, con sus grandes colmillos y su ojo verde, símbolo mexicano de la cultura. En la parte inferior izquierda una mujer de rostro azul -la mítica sirena- enreda peces entre sus dedos mostrando con ellos las riquezas del mar; junto a ella el verde mascarón de Tlaloc, dios de la lluvia, importante deidad del panteón azteca. En este mural, donde se exaltan los valores culturales, raciales y de unión latinoamericanos, hay sólo una breve alusión a la lucha de la conquista: en el ángulo superior izquierdo dos cabezas de caballos y un español luchando con un Caballero Águila.

El paño central se inicia con las figuras que el maestro González Camarena llama “La Pareja Original”, formada por un español y una mujer que representa a todas las razas indoamericanas, La Pareja camina sobre la tierra (carbón), bajo ella yacen dormidas, inmersas en la tierra, las mujeres que simbolizan las riquezas minerales: cobre, plata, oro… En la parte superior, las mujeres cubiertas de enredaderas representan el emblema de la generosidad de la tierra, imagen realzada por la gravidez de una de ellas y sobre la cual se levantan y crecen plantas representativas de ambos continentes y de las culturas madres: Europa es el trigo, América el maíz. La pirámide termina  con las conquistas técnicas: hélices, émbolos, arados…

Este motivo se enlaza con lo que constituye el tema central del mural: la fusión de las razas representada por los tres rostros ensamblados en la parte superior. El gran rostro rojo simboliza la raza propiamente americana y sobre el cual se proyectan los aportes de las otras razas del mundo. La mujer desnuda representa a Latinoamérica.

El blanco capitel ubicado sobre el desnudo sintetiza el aporte arquitectónico dado por las culturas greco-latinas, así como la columna de piedras talladas nos muestra lo entregado por las culturas mesoamericanas: las pirámides aztecas y estelas mayas, por ejemplo. Todos los elementos del paño central del mural están unidos por el ondulante friso de banderas de todos los países latinoamericanos. En los extremos se ubican las aves heráldicas: en el sur el cóndor como fondo de la bandera de Chile y en el norte resplandeciente el águila y la serpiente sobre las cuales se recorta la bandera de México.

En el paño, al costado izquierdo, dos símbolos botánicos llenan el muro: la planta representativa de México, el nopal en el cual se entrelaza el rojo copihue, la flor nacional de Chile. Sobre el tronco del nopal se clavan espadas y puñales reflejando así las guerras que ha sufrido México: las plantas con sus raíces abrazan a los tres esqueletos que hay bajo ellas y que son nuestros antepasados que las nutren.

Coronando el mural, en la cornisa podemos leer los versos de Pablo Neruda: “Y no hay belleza como esta belleza de América extendida en sus infiernos en sus cerros de piedra y poderío y en sus ríos atávicos y eternos…”.

Presencia de América Latina es un mural de reconocido prestigio e incalculable valor. Las razones de esta apreciación son artísticas, culturales, históricas, educativas, turísticas, sociales y espirituales, ámbitos en los cuales el mural se erige como una obra de extraordinario interés y actualidad.

Asistir a la Casa del Arte a observar este mural permite al público conocer en síntesis y a través de imágenes cargadas de colorido y monumentalidad, la génesis del continente latinoamericano desde una perspectiva que exalta los valores culturales, sociales y de unión de los países de nuestra América. Ejemplo de ello es  la imagen superior del mural en donde se encuentran unidas las banderas de los países Latinoamericanos.