10 hitos científicos que nos esperan en 2017

Según la revista ‘Nature’, estos son los avances e investigaciones que marcarán la ciencia este año.

1. Iluminando el universo

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En abril, nueve radiotelescopios terrestres se unirán para observar un agujero negro supermasivo situado en el centro de la Vía Láctea. El proyecto Event Horizon Telescope reúne a observatorios como el Experimento Pionero de Atacama (foto), situado a 5.100 metros de altura en la región chilena de Atacama. Se espera que este trabajo aclare la naturaleza y comportamiento de los agujeros negros, y que contraste algunos puntos de la Teoría General de la Relatividad formulada por Einstein hace un siglo.

2. Competición genética

El sistema CRISPR/Cas9 de edición del genoma va a recibir justicia. Un tribunal estadounidense decidirá este año a quién pertenece la patente de este revolucionario método que permite modificar los genes para combatir enfermedades hereditarias. Los contendientes son la Universidad de California en Berkeley y el Instituto Broad de Cambridge, Massachusetts. Hay mucho dinero en juego, y el resultado afectará al desarrollo de esta técnica, llamada a ser una de las protagonistas de la ciencia en 2017.

3. ¿Qué pasará en la lucha contra el cambio climático?

La llegada de Donald Trump a la presidencia de EE. UU. amenaza los compromisos adoptados por la superpotencia para la reducción de emisiones contaminantes. Estas se han estancado a nivel global en los últimos tres años, y los científicos esperan que la tendencia continúe. Este año, las sondas robóticas que surcan el océano Antártico nos revelarán cuánto dióxido de carbono absorbe el mar alrededor de la Antártida, un dato fundamental para evaluar la evolución del clima en el planeta.

4. La Luna y Saturno en el objetivo

La misión china Chang’e 5-T1 regresará a la Tierra con las primeras muestras de nuestro satélite desde la década de los 70. Serán 2 kilos de roca y suelo que ayudarán a estudiar la formación y evolución de la Luna. En septiembre, la sonda Cassini-Huygens pondrá fin a lo grande a sus 20 años de vida: caerá sobre los anillos interiores de Saturno, de los que enviará datos hasta desaparecer.

5. Deconstruyendo el microbioma humano

Los incontables virus, bacterias y microorganismos que pueblan el organismo influyen en nuestra salud y comportamiento. Se espera que el Proyecto Microbioma Humano aporte en los próximos meses datos esenciales sobre esta “microfauna” relacionados con la diabetes de tipo 2, los partos prematuros y la enfermedad intestinal inflamatoria.

6. Materiales maravillosos

2017 será el año de la comercialización de células solares de perovskita, mucho más económicas y fáciles de fabricar que las de silicio, dominadoras del mercado mundial. Su difusión podría llevar energía solar a lugares remotos que carecen de electricidad, y cambiar el panorama energético.

7. Computación cuántica (pero DE VERDAD)

Los ordenadores cuánticos realizarán cálculos imposibles para la más potente de las computadoras convencionales; D-Wave 2X, miles de veces más rápida que estas, entra en servicio este año.

8. Acorralando al cáncer

La inmunoterapia aprovecha el potencial del sistema inmunitario del paciente para combatir el cáncer. Este año se comercializarán los primeros fármacos basados en la inmunoterapia CART, que implica manipular genéticamente los linfocitos T del enfermo para luchar contra la enfermedad. Los beneficiados serán los afectados de leucemias y linfomas.

9. Explorando el Gran Azul

Mucho de lo que vaya a pasar en la Tierra durante este siglo depende del estado de los océanos. De ahí que se intensifique su estudio. Las investigaciones sobre la reacción de los corales al calentamiento global figurarán entre los protagonistas científicos del año, al igual que la monitorización del retroceso del hielo de la Antártida. 

10. A la caza del “planeta 9”

Numerosos astrónomos creen que en los próximos meses se confirmará la existencia de un nuevo planeta en los confines del sistema solar. Se trataría de un gigante que tardaría 20.000 años en orbitar el Sol. Los primeros indicios de su existencia surgieron de la observación del comportamiento irregular de algunos objetos del cinturón de Kuiper, que podría deberse a la presencia de una gran masa por descubrir: el llamado “planeta 9 o “planeta X”.

No se la pierda “CAFÉ SOCIETY”

Woody Allen se (son) ríe de Hollywood y NY

No es una de las mejores películas de Woody Allen. De hecho, el Allen actual ha demostrado en sus recientes películas (a excepción quizá de Jazmín azul), que está lejos de aquel neoyorquino neurótico capaz de analizar las relaciones humanas con una acidez iluminadora. Pero eso no significa que Café Society, la más reciente película en la prolífica carrera del cineasta, sea un producto olvidable. Para nada. Lejos de eso, a sus 80 años Allen reafirma su capacidad para hablar del amor, el destino, las pérdidas, la lealtad, la familia y los judíos –temas recurrentes en su filmografía que, es más, parece aglutinar en esta historia– y en la que además regresa su mirada a su querido Nueva York. Con nostalgia, sin duda, pero es su querido Nueva York.

Café Society es una película en la que Allen exhibe su talento como director no a la manera pulcra en que cualquiera pensaría que lo haría un tipo de sus tamaños cinematográficos. Lo hace como si fuera uno de sus primeros trabajos, con una especie de nerviosismo e ingenuidad (como ejemplo están sus transiciones e incluso la narración) que dota a la película, ubicada en los años dorados del Hollywood de los años 30 y el Nueva York gansteril, de una frescura cimentada en una fotografía luminosamente bella cortesía de Vittorio Storaro (ganador de tres premios Oscar, entre los que se incluye su trabajo en Apocalypse Now, de Coppola) y una puesta en escena que cuida los detalles para transmitir nostalgia por esa época. Además, esas tomas del skyline neoyorquino que remiten a la sensacional Manhattan (1979), por ejemplo, con dos enamorados tomándose de la mano, le imprimen toques encantadores a esta cinta ya de por sí cargada de melancolía.

Jesse Eisenberg, lleno de los tics y el aura de Woody Allen cual si fuese la versión joven del también narrador de esta cinta –su mejor álter ego, sin duda–, interpreta a Bobby, joven neoyorquino que, cansado de trabajar con su papá (un espléndido Ken Stott), emprende un viaje de costa a costa para buscar empleo con su tío Phil (Steve Carell, cumplidoramente contenido), exitosísimo agente de estrellas de Hollywood y hermano de la madre de Bobby, Rose (Jeannie Berlin, divertidísima). Después de una larga espera, el chico al fin consigue ver a su ocupado tío, quien lo invita a almorzar, le promete un empleo creado a modo y le pide a su secretaria Vonnie (Kristen Stewart) que lo lleve de paseo por la ciudad.

Bobby queda enamorado de la bella Vonnie, una chica encantadora, sensual y abierta que, sin embargo, tiene novio. Pero el chico no ceja, y ella tampoco parece querer que lo haga, a pesar de que le entusiasma la relación que sostiene. Pasan mucho tiempo juntos porque el novio de ella viaja frecuentemente. En tanto, Bobby aprende a moverse entre las estrellas, pasando de la inseguridad (esa escena con la actriz desempleada vuelta prostituta es magnífica) al aplomo. Pero luego ocurre algo y él regresa devastado a Nueva York a hacerse cargo del negocio de su hermano mayor Ben (Corey Stoll, divirtiéndose), un gánster que ha abierto su propio centro nocturno a costa de “presionar” a sus antiguos dueños.

Bobby, enfundado en un melancólico esmoquin blanco muy referencial del Humphrey Bogart de Casablanca (1940), ocupa las habilidades aprendidas en Hollywood para llevar el negocio en Nueva York, el cual se vuelve un referente en la vida nocturna de esa ciudad. Ahí conoce a Veronica (Blake Lively), con quien se casa.

Con la ligereza como guía, y con una construcción episódica cuya pauta es dada por el narrador, Allen no tiene que preocuparse porque sus personajes sean profundos o no. Le bastan sus característicos diálogos puntillosos para construir sus escenas (deja en los personajes de Ken Stott y Jeanie Berlin varios de los momentos más divertidos de la película) y que sus protagonistas exploten la química que tienen. Café Society, es verdad, es una mirada al glamur de Hollywood, pero no sólo eso. Como en toda película de Allen, hay que detenerse en los detalles, estar pendiente de los nombres dados, de los objetos mostrados y de los diálogos. El cineasta octogenario todavía tiene mucho que decir

Museo del Hombre de París dedica inédita exposición a la cultura mapuche

Dos artistas chilenos residentes en Francia y una etnobotánica del Museo Nacional de Historia Natural de París retrataron el vínculo de los mapuches con las plantas, mediante una singular técnica fotográfica. La muestra abre el miércoles 18 de enero

Romina de la Sotta Donoso

“Mapuche. Viaje en tierra lafkenche” no solo estará en París, sino que en el epicentro mismo de la antropología: el Museo del Hombre. La inédita exposición abrirá el próximo miércoles y será exhibida hasta fines de abril, y contó con una singular mecenas, la baronesa Ariane de Rothschild, según cuenta Tito González García. Este artista chileno residente en París conforma el colectivo Ritual Inhabitual junto a Florencia Grisanti, taxidermista del Museo Nacional de Historia Natural de París.

La exposición articula 55 retratos fotográficos de mapuches y de plantas que la dupla realizó en terreno y mediante la singular técnica del colodión húmedo, para reflejar “la relación de la cultura mapuche con la naturaleza y la riqueza de su cosmovisión”, según González.

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La machi Helena Calfuleo, en Puerto Saavedra. También retrataron a una de las últimas monjas mapuches y a un pastor evangélico

Llevan tres años trabajando en este proyecto, que entusiasmó tanto a las autoridades del Museo del Hombre que el director de su Laboratorio de Etnobotánica, Serge Bahuchet, decidió comisionar a la investigadora Flora Pennec para que estudiara las plantas y su uso, en terreno.

“Hicimos dos viajes de dos meses, teniendo como base Puerto Saavedra para movernos a las comunidades del lago Budi, siempre entre las regiones del Biobío y La Araucanía. En nuestro primer viaje buscamos retratar a jefes espirituales y tradicionales, machis y personas que tuvieran un rol particular en los rituales. Con el tiempo, nos dimos cuenta de que la espiritualidad mapuche ha ido manifestándose de distintas formas, y por eso luego buscamos evangélicos, monjas mapuches, que viven en las últimas congregaciones del sur de Chile, y jóvenes raperos que están reivindicando su cultura a través del hip hop en mapuzungun” , detalla Grisanti.

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Óscar Antilef, del grupo de hip hop Wechekeche

Pennec participó en el segundo viaje. “Estudiar la transmisión y la utilización actual de estos saberes tradicionales permite conocer más de la cultura mapuche y los cambios que ha sufrido”, aclara la etnobotánica, y cuenta que le impresionó el vínculo de los mapuches con la naturaleza: “Una persona me describió su relación con los árboles de su bosque; les hablaba y les tenía mucho cariño. No era una visión utilitarista o estética de las plantas, para ellos existe un continuo entre la tierra, las plantas, los animales y los humanos”.

Patrimonio vivo

Un resultado del estudio botánico de Pennec es un herbario fotográfico de 35 plantas -árboles, arbustos, lianas y herbáceos- que pasó a ser parte de la colección del Museo del Hombre. Asimismo, una selección de esas imágenes son un elemento central de la exposición, cuyo co-comisario fue Sergio Valenzuela. Las imprimieron de casi cinco metros de altura. Los retratos de los “transmisores del saber”, desde machis hasta pastores evangélicos, en cambio, miden 110 x 160 cm. También se sumarán las placas de vidrio, que son las fotografías originales, de 13 x 18 cm.

“La monumentalidad de las plantas por sobre la presencia de los retratados en placas de vidrio da luces sobre el sistema de relaciones que los mapuches tienes con la naturaleza”, dice Grisanti.

González, en tanto, destaca que para hacer los retratos tuvieron que generar una relación de confianza, compartiendo la comida y la vida cotidiana: “El hecho de sacar fotos o de ser artistas no tenía ninguna importancia, y el museo de París no era una ventaja ni lo contrario. Pero ahora muchos de ellos están orgullosos por representar a su cultura y sensibilizar a la gente al hecho de que los mapuches merecen un espacio central en el patrimonio latinoamericano”.

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Ambrotipo del “tabaco del diablo” al lado, de un copihue

La muestra tuvo apoyo del Consejo de la Cultura, el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Comisión Nacional Unesco. Y se enriquece con una agenda de actividades; por ejemplo, el sábado 21 se exhibirá un filme sobre el proyecto y habrá conversatorios con los artistas e investigadores, así como una mesa redonda sobre la medicina intercultural en Chile, con Andrés Paillaleo, chamán del hospital de Puerto Saavedra. Y el día 25 de febrero se conmemorará el centenario de Violeta Parra, escuchando las grabaciones de sus entrevistas con cantoras mapuches y con un debate con las especialistas Paula Miranda y Elisa Loncon.

 Técnica fotográfica antiquísima

Los artistas utilizaron la técnica del colodión húmedo, creada en 1851, por el gran potencial etnográfico de un proceso que le exige al retratado estar frente a la cámara durante 20 minutos. “Estos espacios temporales crean una relación particular entre la persona fotografiada, que entra en una suerte de trance y puede perder el control de su propia imagen, y el lente de la cámara oscura. Lo que se obtiene como resultado no es la condensación de un gesto, sino más bien el aura que nace de ese tiempo fotográfico y que resulta en una imagen atemporal”, detalla Tito González García.