Frida en imágenes

Frida Kahlo, el nombre cuya mera mención evoca imágenes. La silueta de su peculiar figura, sus cuadros del surrealismo mexicano -aunque ella se negara a formar parte de ese movimiento-, su historia. Posiblemente sea la habitante de Coyoacán más conocida de la historia. Cuando nació el 6 de julio de 1907 en una familia de artistas, nadie podía esperar que Frida Kahlo fuera a pasar a la historia como una de las mejores pintoras de la historia. Sobre todo porque, hasta 1925, Frida no mostraba ningún tipo de interés por la pintura o el arte. Estaba más interesada en prácticas deportivas, que le mantuvieran en movimiento.

A la edad de doce años

Su padre, Guillermo Kahlo, era un fotógrafo que acostumbró a retratar a sus hija, con quien compartía un vínculo muy especial. Ésto pudo condicionar el deseo de Frida por posar ante una cámara.

Sus cuadros reflejan su extraña y curiosa personalidad, y se han convertido en un símbolo del arte mexicano. La mezcla de colores, las figuras que se reflejan y la constante presencia de la artista en sus propios cuadros son los elementos que más caracterizan el arte de Kahlo, centrado sobre todo en la cultura de su país.

En su juventud
Con su amiga Chavela Vargas

Hoy en día no existe nadie que no conozca a Frida Kahlo y su peculiar mirada. Pero lo que más sorprende es su forma de vivir, teniendo siempre presente la muerte y el dolor, el sufrimiento y el amor. Romances prohibidos, homosexualidad y una relación tormentosa con el amor de su vida también condicionaron la obra que Frida nos legó.

Hace unos meses aparecía una nueva obra de la artista, hasta ahora desconocida. El cuadro, ya de partida, se subastará . Algo que, muy probablemente, habría resultado escandaloso para la artista mexicana que no veía cómo el público podía tener interés en su arte.  Sus cuadros, reflejo de una complicada vida marcada por el dolor y el arte, son el retrato más fiel de los sufrimientos de la artista mexicana.

Si hay un hecho que marca la vida de la artista y que todos los medios se encargan de matizar es el accidente de autobús del que salió herida de gravedad, y a causa del cual tuvo que enfrentarse a 32 operaciones el resto de su vida.
El amor y odio que siente por el que fuera su marido, Diego Rivera, también influyó en gran parte de su obra pictórica. Su matrimonio, lleno de infidelidades y aventuras extramatrimoniales por ambas partes, se tradujo en divorcio en 1939 para, un año más tarde, volver a casarse. Así de complicada era su relación que, sin embargo, les produjo en gran crecimiento artístico.

Frida y Diego Rivera, 1939

Pero en la vida de Frida Kahlo no solo la pintura era una forma de escapar de su realidad torturadora. Existe un gran número de fotografías en las que Frida posa con placer, hechas por amigos, compañeros artistas y admiradores que deseaban un retrato de esta singular mujer. La figura delgada y delicada de Kahlo atrajo a muchos objetivos que quisieron retratar a la artista.

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Como el de Nickolas Murray, autor de algunas de las fotografías más íntimas tanto de ella como de la pareja en La Casa Azul, hogar de nacimiento de Frida y donde acabaría sus días. O el de la famosa Gisèle Freund, una de las mayores figuras de la fotografía, autora de los mejores textos sobre este arte. De hecho, existe un libro sobre las fotografías de Gisèle a Frida Kahlo, que exhibe más de 100 imágenes de la artista que no han sido publicadas junto a textos de Gérard de Cortanze, Lola Álvarez Bravo -autora, también, de muchas imágenes de la artista- Lorena Audric y la misma Freund. Leo Matiz se encargó también de fotografiar a Frida en su casa, dando como resultado una serie de fotografías íntimas que se han expuesto hasta hace poco en Madrid. Incluso su propio sobrino, Antonio Kahlo se encargó de retratar a su tía gracias a su cámara.

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Ellos hacían lo mismo que Frida: retratar la figura de una enigmática mujer que escondía, tras su mirada, una pasión irrefrenable y las ganas de vivir. A pesar del dolor y de la decadencia de su cuerpo en los últimos años, el mensaje de Frida en su último cuadro (¡Viva la vida!) no hace sino celebrar su existencia. Hasta tu último aliento, la vida de Frida fue digna de ser documentada y recordada para siempre.
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