Nanotecnociencia

La nanotecnociencia ha permitido estudiar materiales como el grafeno, 100 veces más resistente que el acero y con un espesor de un átomo. Sánchez Ron aborda el mundo de lo más pequeño, una revolución en la investigación que está cambiando nuestras vidas

Uno de los fines primordiales de la ciencia es ir más allá de lo conocido, identificar aquello que se oculta a nuestros muy limitados sentidos, y, por supuesto, encontrar las leyes que gobiernan su comportamiento. Existe mucho más de lo que nuestros ojos pueden ver, restringidos como están a reaccionar ante radiaciones dentro del estrecho rango denominado “luz visible”: somos ciegos, aunque no insensibles, a las ondas radio, microondas, radiación infrarroja y ultravioleta, rayos X y gamma, asociadas todas ellas a objetos y fenómenos reales. Pensemos, asimismo, en otro ejemplo, el de que en nuestros esfuerzos por identificar toda la vida existente en la Tierra no basta con adentrarse en los tupidos bosques tropicales, que acogen miles y miles de especies, aún escondidas a las búsquedas de los naturalistas; también ha sido necesario idear medios para explorar hábitats excepcionales (profundidades marinas de 11.000 metros, ambientes de muy elevada acidez o temperatura…) en los que se pensaba que no podría existir vida, pero que hoy sabemos acogen organismos apropiadamente denominados “extremófilos”. Pero el ejemplo más claro, e históricamente más dilatado, de “ir más allá” se halla en el estudio de la estructura de la materia. En el antiguo mundo heleno, pensadores como Leucipo o su discípulo Demócrito dieron origen a lo que se denominó “atomismo”, la idea de que la materia está constituida por unidades, átomos, indivisibles e inmutables. Pero de cómo eran éstos y de sus posibles variedades, poco pudieron decir que hoy nos resulte aceptable: en general, la naturaleza no se descubre pensando, sino observando.

Aunque con anterioridad surgieron indicios de cómo estaba organizada la materia a nivel elemental, el primer constituyente básico identificado fue el electrón (J. J. Thomson, 1897), y en lo que respecta al átomo hubo que esperar a Ernest Rutherford (1911) y Niels Bohr (1913) para que se produjeran avances significativos. Luego, a partir sobre todo de la década de 1930, con la llegada de los primeros aceleradores de partículas -los ciclotrones-, comenzaron a descubrirse más y más partículas, tantas que el calificativo “elemental” se hizo sospechoso, como bien mostró la propuesta, en la década de 1960, de los quarks y su posterior identificación experimental.

Todos estos descubrimientos y desarrollos condujeron a una de las cumbres de la ciencia del siglo XX, el denominado “modelo estándar”, que permite comprender en gran medida la composición del Universo. Pero los avances en el mundo de lo ultra-pequeño exigían intentar su manipulación en formas, digamos, más operacionales. Y así nacieron la nanociencia y la nanotecnología, o para expresarlo de forma más unificada, la nanotecnociencia, campo de investigación y desarrollo que debe su nombre a una unidad de longitud, el nanómetro, la milmillonésima parte del metro. El pionero que condujo a esta rama de la ciencia fue uno de los grandes físicos del siglo XX, particularmente querido y admirado por sus colegas, Richard Feynman. En una conferencia titulada “Aún queda mucho espacio en el fondo”, que pronunció el 29 de diciembre de 1959, Feynman alertó sobre la posibilidad e interés de trabajar en dimensiones mucho menores de las frecuentadas entonces. “Quiero describir un campo”, explicaba, “en el que se ha hecho poco, pero en el que en principio se puede hacer mucho. Este campo no es exactamente el mismo que otros, en tanto que no nos dirá mucho sobre física fundamental (en el sentido de ‘¿Qué son las partículas extrañas?’), pero que es más parecido a la física del estado sólido porque puede decirnos mucho de gran interés sobre los extraños fenómenos que tienen lugar en situaciones complejas. Además, un punto que es muy importante es que tendría un enorme número de aplicaciones técnicas. De lo que quiero hablar es del problema de manipular y controlar cosas en un escala pequeña”. “No tengo miedo de considerar”, añadía, “la cuestión final de si, en última instancia -en un futuro lejano-, podremos manipular los átomos de la forma en que queramos, ¡los mismísimos átomos, todo el camino hasta ellos!”.

Manipular átomo a átomo es el propósito de la nanociencia, lo que en realidad es su fundamento. Claro que para lograrlo ha sido necesario algo que Feynman también reclamó en su conferencia: mejores microscopios que los electrónicos entonces disponibles. Y éstos llegaron en 1981, cuando dos físicos que trabajaban en los laboratorios de IBM en Zúrich, Gerd Binning y Heinrich Roher, desarrollaron el microscopio de efecto túnel, un instrumento que puede tomar imágenes de las superficies a nivel atómico. A partir de entonces la nanotecnociencia ha permitido preparar y estudiar materiales con propiedades extraordinarias, como el celebrado grafeno, un material 100 veces más resistente que el acero formado por carbono puro, con estructura similar al grafito pero cuyo espesor es de un átomo. Preparado por primera vez en 2004, exfoliando una muestra de grafito, el Premio Nobel de Física de 2010 se concedió a los físicos de origen ruso Andrey Gueim y Konstantin Novosiolov por su descubrimiento y por lo mucho que aportaron a su conocimiento al estudiarlo con los medios adecuados. Este año ha sido el Premio Nobel de Química el que ha premiado trabajos en nanotecnociencia; concretamente, las investigaciones de Jean-Pierre Sauvage, Fraser Stoddart y Bernard Feringa, por haber desarrollado moléculas con movimientos controlables; esto es, máquinas moleculares, mil veces más finas que el grosor de un cabello.

Una buena introducción al universo de la nanotecnociencia se puede encontrar en un libro debido a cuatro científicos españoles que trabajan en este campo, José Ángel Martín-Gago, Carlos Briones, Elena Casero y Pedro Serena: El nanomundo en tus manos (Crítica 2014). En él se puede leer una frase que no debemos olvidar: “La nanotecnología se nos muestra hoy como una herramienta capaz de volver a transformar la sociedad como ya lo hiciese la microelectrónica a mediados del siglo XX”. Efectivamente, las posibilidades que abre la nanotecnociencia son numerosas e importantes; además de nuevos materiales e instrumentos, las nuevas investigaciones basadas en el ensamblaje molecular parecen facilitar la construcción de nanomáquinas de gran utilidad en diversos campos, incluyendo el de la medicina. Así, ya ha surgido una nueva especialidad, la nanomedicina, que se ha dividido en tres grandes áreas: “nanodiagnóstico” (desarrollo de técnicas de imagen y de análisis para detectar enfermedades en sus estadios iniciales), “nanoterapia” (encontrar terapias a nivel molecular, actuando directamente sobre las células o zonas patógenas afectadas) y “medicina regenerativa” (crecimiento controlado de tejidos y órganos artificiales). De la mano de la nanotecnociencia nos encontramos en el umbral de un nuevo mundo. Uno más de los hijos de la ciencia.

JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ RON   físico, historiador de la ciencia y académico de la Real Academia Española

Muere Leonard Cohen, poeta y cantautor canadiense

Es considerado una de las figuras más importantes de la música en el siglo XX, y en 2011 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.El jurado de este premio destacaba su obra literaria “que ha influido en tres generaciones de todo el mundo a través de la creación de un imaginario sentimental en el que la poesía y la música se funden en un valor inalterable”. Además es miembro del Salón de la Fama del Rock&Roll de Estados Unidos y del Salón de la Fama Musical de Canadá, además de miembro de la Orden de Canadá.

Cohen llegó a ser una de las figuras más influyentes de su generación y la calidad de sus composiciones le sitúan también entre los más destacados cantautores, junto a Bob Dylan, Paul Simon o Joni Mitchell. Sus canciones, marcadas por su voz grave, se centraban en asuntos como el amor, la espiritualidad, la guerra, el sexo o la depresión.

El fallecimiento de Cohen tiene lugar apenas tres meses después del de su gran amor y mayor inspiración, Marianne Ihlen, a causa de una leucemia. A ella fue a quien escribió canciones como Bird on a wire, Hey, that’s no way to say goodbyeo la célebre So long, Marianne.

En You Want It Darker hay muchos momentos que suenan a despedida.Por ejemplo Leaving the Table en la que canta: “Dejo la mesa, estoy fuera del juego” con una guitarra rasgada para añadir que la “bestia desgraciada está domesticada” y ya no necesita “amantes”. Por si no quedara claro, Travellin Light, suena como una alegre melodía religiosa en la que el poeta canta: “Atravieso la luz / Es au-revoir / Mi estrella una vez tan brillante, ahora en caída / Llego lejos y me cerrarán el bar”.

En la canción que da título al disco, You Want It Darker, arranca con unos cánticos budistas para convertirse en una de esas canciones con un aire canalla y elegante en la que canta en hebreo “Hineni, hinei” (Aquí estoy). Estoy preparado mi señor”. Y añade: “Lo querías más oscuro / Y matamos a la llama / Está en las escrituras / No es un ruego ocioso” para concluir con ese canto en hebreo “Hineni” que alcanza una gran fuerza espiritual.

Este disco, además de a despedida, suena a sus temas de siempre: entre lo místico y lo terrenal, con el amor y el tiempo en los focos. En el imaginario queda esa imagen de empleado discreto de funeraria o de galán en el ocaso, clásico traje gris oscuro y sombrero. Esa fisonomía encauza una obra inmensa, un rico mestizaje cultural en el que ocupa un lugar sagrado Federico García Lorca, cuyos versos le introdujeron la poesía en el cuerpo, y una potente personalidad.

Filósofa Adela Cortina: “Es preciso transitar del egoísmo estúpido, que predica el neoliberalismo, a la cooperación inteligente”

La filósofa española, que en el año 2008 se convirtió en la primera mujer en ingresar a la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas de España ofrecerá en Chile dos conferencias sobre la moralidad: La Ética sin vergüenza y La ética, el alma de una sociedad justa.

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Adela Cortina se identifica a sí misma como una “activista de la ética”. Tiene más de un centenar de libros publicados, -entre ellos, ¿Para qué sirve realmente la ética? (Ganador del premio nacional de ensayo en 2014)-, y es conocida en el mundo intelectual como experta en la materia. Con más de 30 años dedicados a investigar y encontrar la existencia de una ética cívica, la filósofa española es lectura obligatoria para quienes les interese averiguar y aprender sobre las relaciones humanas y la posibilidad de una convivencia en tiempos convulsos y moralmente complejos.

Una ética sólida forja el carácter de las personas. Se dice que la ética no está en crisis sino la práctica de ella. El mundo pareciera girar hacia un relativismo moral o anarquismo ético, donde los referentes ya no existen o no se practican. Por eso la ética, como uno de los capítulos más antiguos e importantes de la filosofía, está recibiendo hoy una amplia atención, y no solo de parte de los filósofos. Pero ese auge del interés por la ética parece ir acompañado de un debilitamiento de la vergüenza como sentimiento habitual ante las faltas propias a la ética. ¿Para qué sirve la ética? “Para recordar que es más prudente cooperar que buscar el máximo beneficio individual, caiga quien caiga, buscar aliados más que enemigos”, reflexiona Adela Cortina. “Si no tomamos nota de lo cara que sale la falta de ética, en dinero y en dolor, el coste de la inmoralidad seguirá siendo imparable”.

En conversación con El Mostrador C+C, Cortina reflexiona sobre el desafío de la ética en la actualidad. Desde esta perspectiva, a nivel internacional, dialogamos sobre cómo afrontar la crisis de los refugiados en Europa, y en Chile, cómo disminuir la desigualdad en un país inserto en un sistema neoliberal. Problemáticas contingentes, que cobran cada vez mayor relevancia en el desenvolvimiento de sociedades que se dicen democráticas.

Su principal preocupación es articular una ética “capaz de ayudarnos a construir la vida juntos en una sociedad moralmente pluralista. Llegué a la conclusión de que sí que existe, y que puede llamarse “ética mínima” porque la componen los mínimos éticos imprescindibles para no caer en inhumanidad: libertad, igualdad, solidaridad, respeto activo y diálogo. Esto es lo que recogí en mi libro Ética mínima”.

En cuanto al comportamiento de las sociedades actuales la filósofa española confiesa con desgracia que “nuestra civilazación no es compasiva”.

“Si lo fuera, no existiría la pobreza, cuando hay medios para erradicarla, se borrarían las desigualdades injustas y ni siquiera entenderíamos la palabra “exclusión”. Buena prueba de que la ética no ha calado suficientemente en los corazones, que sigue quedando para las grandes declaraciones”, reflexiona.

¿Siendo la crisis migratoria y la realidad que viven millones de refugiados en Europa unos de los temas centrales del debate entre la política y la ética, lo valórico se torna fundamental y requiere dejar de ser un simple discurso para responder a la pregunta acerca el rol de la ética en las políticas discriminatorias y actitudes xenófobas que se ven a diario?

Adela Cortina opina que hacer frente al problema no es fácil, pero agrega que se debería “trabajar a distintos niveles: en el diplomático, para acabar con las guerras de origen de modo que las gentes no tengan que abandonar sus casas y ponerse en manos de mafias; en el nacional y supranacional, por ejemplo, en el de la Unión Europea, acordando una política común de acogida e integración, que contemple el sistema de cuotas, según las posibilidades de cada país, y recurra a impuestos proporcionales, además de emprender estrategias contra el tráfico de inmigrantes; en el nivel nacional, propiciando un mundo intercultural y el respeto de los derechos sociales. Se trata de un problema global y local, y es un deber resolverlo global y localmente. Es un deber construir una sociedad cosmopolita, en la que no haya excluidos”.

En términos locales, y sobre cómo cultivar una ética en un escenario neoliberal como Chile, la filósofa sostiene que “por una parte, convenciendo a las gentes de que es preciso transitar del egoísmo estúpido, que predica el neoliberalismo, a la cooperación inteligente, como decía en uno de los capítulos de mi libro ¿Para qué sirve realmente la ética? El egoísmo es suicida, porque el egoísta genera adversarios que esperan el momento del desquite, quien apuesta por la cooperación y la solidaridad, por el contrario, va ganando aliados y amigos. Por otra parte, tomando conciencia de que reducir desigualdades injustas es el principal reto de la próxima década, porque la desigualdad genera pobreza y es un derecho de las personas vivir una vida sin pobreza”.

-¿Qué piensa del rostro de nuestro tiempo? ¿Hay esperanza o es ésta una utopía?

-El futuro depende en muy buena medida de lo que hagamos. No todo está en nuestras manos, pero si tomamos en serio el núcleo ético de nuestra civilización, es decir, que los seres humanos tienen dignidad y no un simple precio y que la naturaleza tiene un valor, y si nos esforzamos por encarnarlo en la realidad social, hay esperanza. Creo que es un deber moral dar razones fundadas para la esperanza.

Fuente: http://www.elmostrador.cl/autor/mariajosequesada/

Woody Allen y Sócrates

El añorado Rafael Azcona dijo que Woody Allen merecía el Premio Nobel de Literatura. La idea de Azcona cosechó algún aplauso, pero también muchos reparos. ¿Acaso el guión es un género literario? Un autor de entraña primordialmente humorística como Allen –aunque ofrezca marcadas vetas dramáticas-, ¿merece ser tomado tan en serio como para ser acreedor a un premio semejante?

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Son polémicas antiguas en las que no voy a entrar ahora. Dentro del centenar largo de escritores galardonados con el Nobel de Literatura, no llegan a media docena –Bernard Shaw, Cela, Fo…- los que tienen una obra de fuertes –aunque no exclusivos- tintes humorísticos. El Nobel apenas ríe. Una pena.

Ahora bien, y sin polemizar, sostengo doblemente que el humor merece las más altas distinciones y que los guiones de películas –en contra del criterio de muchos cineastas- pueden tener una perfecta entraña literaria y, por supuesto, pueden y merecen ser leídos –como el teatro- de forma autónoma. Todo depende, claro, y aquí tendríamos que entrar en una casuística en la que tampoco voy a entrar. Me limitaré a recomendar la lectura de los guiones de Woody Allen publicados en castellano –unos trece-, en su inmensa mayoría editados por Tusquets.

Viene esto a cuento de unas declaraciones de Allen a propósito de Café Society, su última película estrenada en España. Allen ha dicho que escribió el guión de su filme estructurándolo “como una novela”. Al explicar esa analogía entre su guión y una novela –sólo estructural, ojo- ha venido a decir algo así como que la historia se despliega en horizontal, mitigando la concentración y una línea de fuerza, extendiéndose las escenas simultánea o sucesivamente de modo que se va alternando la presencia de todos los personajes, pertenezcan o no al núcleo duro de la trama, que, como ya sabemos, está centrada, entre el Hollywood y el Nueva York de los años 30, en la doble e insatisfactoria peripecia amorosa de su joven protagonista masculino.

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El carácter literario de un guión, me apresuro a aclarar, no está relacionado, ni mucho menos, con su posible estructuración novelesca. No hay, por otra parte, un único modo de estructurar una narración novelesca. Pero traigo a colación este asunto porque, en este caso concreto y tal como lo explica Allen, esa estructuración en abanico o en frente amplio de Café Society, al tiempo que da aliciente a la película, debilita la mencionada historia amorosa de la película, que recibe menos atención –que está desatendida- en su segunda parte.

Café Society tiene un narrador omnisciente, papel con voz en “off” que se ha reservado para sí el propio Woody Allen. Este procedimiento narrativo es muy usual en la literatura y también lo es –en menor medida- en el cine. Nada que decir.

Y el narrador, hacia el final, trae a colación una frase de Sócrates. Quería detenerme en esto. En el cine de Woody Allen hay muchas citas y alusiones a escritores y también a filósofos. Por lo general, Allen las utiliza para ironizar sobre ellas, para darles la vuelta desacralizándolas.

Hace unos años, en 2003, el catedrático de Filosofía Juan Antonio Rivera sacó un recomendable libro titulado Lo que Sócrates le diría a Woody Allen (Espasa), libro que trata la episódica conexión entre el filósofo griego y el director neoyorkino, pero que va mucho más allá apelando a otros pensadores y a otros cineastas (y películas) e indagando, en definitiva, en las relaciones entre filosofía y cine. No se trata de que determinadas películas citen el pensamiento de un filósofo, sino de que, inopinadamente sobre todo, expresen o ilustren algún aspecto crucial de su obra.

Woody Allen ya usó a Sócrates muy pronto en una muy divertida escena –un monólogo- de La última noche de Boris Grushenko (1975), su muy particular parodia de Guerra y paz. Boris hacía un retorcido silogismo para llegar a la conclusión de que todos los hombres somos Sócrates y bromeaba con la presunta homosexualidad del filósofo y de los griegos en general.

En Café Society, cuando la historia se va decantando hacia su final, el narrador Allen recurre de nuevo a Sócrates, concretamente a una idea de su Apología, escrita por Platón, que trata de reproducir el discurso de defensa del filósofo ante el tribunal que lo juzgó y lo condenó a morir mediante la ingesta de cicuta.

La frase socrática es, casi textualmente, la siguiente: “Una vida que no ha sido examinada no merece la pena de ser vivida”. Una vida que no ha sido examinada o una vida que no resiste un examen. El caso es que Sócrates quería ponderar, desde la moral y la responsabilidad, la importancia de que el hombre someta a examen su vida, reflexione o converse con otros sobre ella, de manera que las vidas que cuentan con ese escrutinio y, obviamente, lo superan son las que merecen la pena.

Pero Woody Allen añade inmediatamente algo parecido a esto: “Pero una vida examinada tampoco es una ganga”. Es un procedimiento netamente alleniano, presente en muchos de los diálogos de sus películas. Recurre a un filósofo, a una idea elevada, a una proclamación solemne con el objetivo de transmitir un pensamiento de empaque y suscitar una reflexión. Sin embargo, a renglón seguido, rebaja, desacraliza y se distancia de toda solemnidad, dinamita lo solemne introduciendo una broma, una ocurrencia muy a ras de tierra, que casi –o sin casi- implica la negación de la anterior afirmación muy a su manera, o sea, con una conclusión pesimista: las vidas examinadas no son una ganga porque la vida no es una ganga. Porque pocas vidas, te pongas como te pongas, lo son. ¿O acaso no acaban mal todas?

Publicado por Manuel Hidalgo

Panorama Cultural Noviembre

 

 

 

Temporada Educacional en Terreno

9, 11, 15, 16 y 17 de noviembre de 2016

Indiana Arroyo, en busca de la tumba perdida, montaje teatral y        musical quweb-minie la Corporación Cultural Universidad de Concepción ha preparado para la segunda temporada educacional de la Orquesta Sinfónica, se presentará en forma gratuita en Chiguayante, Concepción y Coronel.

La Orquesta interpretará reconocidas obras de Mozart, como las oberturas de las óperas El Rapto del Serrallo, la Flauta Mágica, El Empresario y Las Bodas de Fígaro; Lacrimosa y Rex Tremendae Majestatis, del Requiem; el aria Ein Vogelfänger bin Ich ja de La Flauta Mágica; Pequeña Serenata Nocturna; Presto, de la Sinfonía Nº 1, y Marcha Turca(con arreglos de Celso Torres). Junto a la agrupación instrumental se presentará el Coro Universidad de Concepción, dirigido por Carlos Traverso, y los actores locales Julio Olave, Pamela Gómez, Patricio Gómez, Marco Camus e Ingrid Fierro, quienes darán vida a los personajes.

Miércoles 09 de noviembre, 19:30 horas, Colegio Concepción, Chiguayante (Colón 180).

Viernes 11 de noviembre, 12:00 horas, Ceat, San Pedro.

Martes 15 de noviembre, 12:00 horas, Colegio Concepción, Pedro de Valdivia (camino a Chiguayante).

Miércoles 16 de noviembre, 11:30 horas, Wessex School (Granada 314-A Vilumanque, Concepción).

Jueves 17 de noviembre, 19:30 horas, Liceo Antonio Salamanca Morales, Coronel (Cochrane 79).

 

Ciclo De Conferencias: Ciencia Y Tecnología, La Universidad Del Bío-Bío En La Ciudad

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Jueves 10 de Noviembre de 2016

Este ciclo de conferencias de divulgación científica está dirigido a la comunidad penquista en general. Los expositores han preparado charlas entretenidas y amenas, donde los asistentes podrán aprender acerca de temas científicos actuales en los cuales los expositores desarrollan su investigación.

Energía Solar: Pasado, presente y futuro. (10/11) Dr. Arturo Fernández Pérez (Universidad del Bío-Bío)
Desde la Revolución Industrial la raza humana ha acelerado la quema de combustibles fósiles, esto ha permitido el progreso y el aumento de la población a tasas nunca antes vistas en la historia reciente del Planeta. La civilización actual tiene necesidades energéticas crecientes, pero con recursos fósiles limitados y cuya combustión a gran escala está modificando nuestro entorno. La energía solar es fundamental para el funcionamiento de las dinámicas de nuestro Planeta y constituye una alternativa para frenar el impacto de los combustibles fósiles.

El control automático de los procesos. (17/11) Dr. Ernesto Rubio Rodríguez (Universidad del Bío-Bío)
Paseo por la historia del control automático desde el regulador de nivel de Ktesibios, con válvula flotadora de corcho en el 270 a.C., pasando por la máquina de vapor de Watt en el siglo XVIII y el control automático de los procesos que caracteriza la industria actual, hasta la ciencia del control que está detrás de los humanoides más avanzados y la robótica aplicada a la medicina.

El agujero de gusano de la película Interestellar. (24/11) Dr. Mauricio Cataldo Monsalves (Universidad del Bío-Bío)

En esta charla se describirá en detalle el agujero de gusano que se presenta en la película “Interestellar”. La relevancia de esta película radica en el hecho de que el asesor científico de la cinta es el físico norteamericano Kip Thorne, quien logró simular en 3 dimensiones un agujero de gusano realista que permite viajar entre lugares distantes del espacio en tiempos razonables. Este filme constituye un excelente acercamiento entre desarrollo científico y ciencia ficción, mostrándonos lo que podría ser el futuro de los viajes interestelares.

Todas las charlas tendrán lugar en el salón Lautaro del Hotel El Araucano (Caupolicán 521) los días jueves a las 18:30 hrs.

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